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La Coctelera

REVELACIONES DE DIOS Y MARIA

AMAR EN LA VERDAD A LA SANTA IGLESIA, SER FIEL AL SEÑOR EN LA FE VERDADERA, CAMINAR CON MARIA REINA EN ESTOS ULTIMOS TIEMPOS.CONOCER LA DOCTRINA DE LA IGLESIA SANTA.

19 Agosto 2011

EL DEMONIO EN LOS S. EVANGELIOS

EL DEMONIO Y LA MALDAD EN LOS SANTOS EVANGELIOS 

P.  Juan 

EVANGELIO SEGÚN
SAN MATEO

1. Mt. 3, 12
“En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.”

2. Mt. 4, 1-11
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.  Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre.  Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de dios, di que estas piedras se conviertan en panes.  Mas él respondió: Está escrito:

​“No sólo de pan vive el hombre,
​sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: Si eres Hijo de dios, tírate abajo porque está escrito:

​“A sus ángeles te encomendará,
​y en tus manos te llevarán,
​para que no tropiece tu pie en piedra alguna.”

Jesús le dijo: También está escrito:

​“No tentarás al Señor tu Dios.”

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: Todo esto te daré si postrándote me adoras.  Dícele entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque está escrito:

​“Al Señor tu Dios adorarás,
​y sólo a él darás culto.”
Entonces el diablo le deja.  Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían”.

3. Mt.4, 16
“El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.”

4. Mt. 4, 17
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.”

5. Mt. 4, 24
“Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos lo que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los llamó.”

6. Mt. 5, 37
“Sea vuestro lenguaje: Sí, sí; no, no: que lo que pasa de aquí viene del Maligno”.

7. Mt. 6, 13
“Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.”

8. Mt. 6, 24
“Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro.  No podéis servir a Dios y al dinero.”

9. Mt. 6, 34
“Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo.  Cada día tiene bastante con su propio mal.”

10. Mt. 7, 11
“Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!”

1. Mt. 7, 21-23
“No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.  Muchos me dirán aquel Día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Y entonces les declararé: ¿Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!”
2. Mt. 8, 12
“…mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.  Y dijo Jesús al centurión: Anda; que te suceda como has creído.  Y en Aquila hora sanó el criado.”

3. Mt. 8, 16
“Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos loe enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.”

4. Mt. 8, 28-34
“Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino.  Y se pusieron a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios?  ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?  Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo.  Y le suplicaban los demonios: Si  nos echas, mándanos a esa piara de puercos.  Él les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas.  Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados.  Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.”

5. Mt. 9, 32-34
“Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mundo endemoniado.  Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo.  Y la gente, admirada, decía: Jamás se vio cosa igual en Israel.  Pero los fariseos decían: Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.

6. Mt. 10, 1
“Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.”

7. Mt. 10, 8
“Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios.  Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.”

8. Mt. 10, 25
“Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.  Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!”

9. Mt. 11, 18-19
“Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.  Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.  Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.”

10. Mt. 11, 23
“Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar?  ¡Hasta el Hades te hundirás!  Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy.”

11. Mt. 12, 22-24
“Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo,  y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía.  Y toda la gente atónica decía: ¿No será éste  el Hijo de David?”  Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: Éste no expulsa los demonios más que por Beelzebul, Príncipe de los demonios.”

12. Mt. 12, 43-45
“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra.  Entonces dice: Me volveré a mi casa, de donde salí.  Y al llegar la encuentra desocupada, barrida y en orden.  Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio.  Así le sucederá también a esta generación malvada.”

13. Mt. 13, 19
“Sucede a todo el que oye  la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado en el camino.”

14. Mt. 13, 25
“Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue.”

15. Mt. 13, 38-39
“…el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.”

16. Mt. 16, 18
“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puestas del Hades no prevalecerán contra ella.”

17. Mt. 15, 22
“En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ¡Ten Piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.”

18. Mt. 16, 23
“Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!  ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!”

19. Mt. 17, 14-21
“Cuando llegaron donde la gente, se acercó a él un hombre que, arrodillándose ante él, le dijo: Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.  Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle.  Jesús respondió: ¡Oh generación incrédula y perversa!  ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?  ¿Hasta cuándo habré de soportaros?  ¡Traédmelo acá!  Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?  Díseles: Por vuestra poca fe.  Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Desplázate de aquí allá, y se desplazará, y nada os será imposible.”

20. Mt. 18, 8-10
“Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno.  Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego.

Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo oso digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.”

21. Mt. 22, 13
“Entonces  el rey dijo a los sirvientes: Atadle de pies y mano, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.  Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.”

22. Mt. 23, 33
“¡Serpientes, raza de víboras!  ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?”

23. Mt. 24, 12
“Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.”

24. Mt. 24, 24
“Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.”

25. Mt. 24, 51
“…le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

26. Mt. 25, 30
“Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera.  Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

27. Mt. 25, 41
“Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.”

28. Mt. 25, 46
“E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.”

29. Mt. 26, 41
“Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.”

EVANGELIO SEGÚN
SAN MARCOS

1. Mc. 1, 13
“…y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás.  Estaba entre animales del campo y los ángeles que le servían.”

2. Mc. 1, 23-27
“Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret?  ¿Has venido a destruirnos?  Sé quién eres tú: el Santo de Dios.   Jesús, entonces, le conminó diciendo: Cállate y sal de él. Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio u fuerte grito y salí de él.  Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto?  ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!  Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.”

3. Mc. 1, 32-34
“Al atardecer a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.  Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios.  Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.”

4. Mc. 1, 39
“Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.”

5. Mc. 3, 11
“Y los espíritus  inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: Tú eres el Hijo de Dios.”

6. Mc. 3, 15
“…con poder de expulsar los demonios.”

7. Mc. 3, 22-30
“Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: Está poseído por Beelzebul  y por el príncipe de los demonios expulsa los demonios.  Él, llamándoles junto así, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?  Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir.  Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir, pues ha llegado su fin.  Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa.  Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean.  Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno.  Es que decía: Está poseído por un espíritu  inmundo.”

8. Mc. 4, 15
“Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuento la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos.”

9. Mc. 5, 1-20
“Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.  Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle.  Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.  Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo?  Te conjuro por Dios que no me atormentes.  Es que él le había dicho: Espíritu inmundo, sal de este hombre.  Y le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Le contesta: Mi nombre es Legión, porque somos muchos.  Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.  Había allí una gran piara de
puercos que pacían el pie del monte; y le suplicaron: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.  Y se lo permitió.  Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara   -unos dos mil-   se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.  Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido.  Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor.  Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos.  Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.  Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él.  Pero no se lo concedió, sino que le dijo: Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.  Él se fue
y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.”

10. Mc. 6, 7
“Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos.”

11. Mc. 6, 13
“…expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”

12. Mc. 7, 25-30
“…sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies.  Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija el demonio.  Él le decía: Espera que primero se sacien los hijos, pue son está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.  Pero ella le respondió: Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños.  Él, entonces, le dijo: Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija.  Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.”

13. Mc. 8, 33
“Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ¡Quítate de mi vista, Satanás!  porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.”

14. Mc. 9, 17-29
“Uno de entre la gente le respondió: Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido.  He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.  Él les responde: ¡Oh generación incrédula!  ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?  ¿Hasta cuándo habré de soportaros?  ¡Traédmelo!  Y se lo trajeron.  Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos.   Entonces él preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?  Le dijo: Desde niño.  Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.  Jesús le dijo: ¡Qué es eso de si puedes!  ¡Todo es posible para quien cree!  Al instante, gritó el padre del muchacho: ¡Creo, ayuda ami poca fe! Viendo
Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entre más en él.  Y el espíritu salió dando gritos y agitándose con violencia.  El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto.  Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie.  Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?  Les dijo: Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.”

15. Mc. 9, 38-40
“Juan le dijo: Maestro, hemos visto a no que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.  Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.  Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.”

16. Mc. 9, 43-48
“Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela.  Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.  y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo,  más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.  Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo.  Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados por el fuego.”

17. Mc. 16, 9
“Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.”

18. Mc. 16, 17
“Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas.”

EVANGELIO SEGÚN
SAN LUCAS

1. Lc. 1, 79
“…a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.”

2. Lc. 3, 9
“Y ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.”

3. Lc. 3, 17
“En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.”

4. Lc. 4, 1-13
“Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo.  No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.  Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.  Jesús le respondió: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre.

Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero.  Si, pues, me adoras, toda será tuya.  Jesús le respondió: Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.

Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito:

​A sus ángeles te encomendará para que te guarde.
Y En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.
Jesús le respondió: Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.  Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.

5. Lc. 4, 18
“El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los.”

6. Lc. 4, 33-36
“Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ¡Ah!  ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret?  ¿Has venido a destruirnos?  Sé quién eres tú: el Santo de Dios.  Jesús entonces lo conminó diciendo: Cállate, y sal de él.  Y el demonio, arrojándose en medio, salió de él sin hacerle ningún daño.  Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ¡Qué palabra ésta!  Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.”

7. Lc. 4, 41
“Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.  Pero él, les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.”

8. Lc. 6, 18
“…que habían venido para oirle y ser curados de sus enfermedades.  Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedan curados.  Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.”

9. Lc. 7, 21
“En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencia, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos.”

10. Lc. 7, 33
“Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.”

11. Lc. 8, 2
“…y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios…”

12. Lc. 8, 12
“Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven.”

13. 8, 27-35
“Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros.

Al ver a Jesús, cayó ante él, gritando con gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo?  Te suplico que o me atormentes.  Es que él había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él; le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, pero rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto.  Jesús le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?  Él contestó: Legión; porque habían entrado en él muchos demonios.  Y le suplicaban que no les mandara irse al abismo.

Había allí una gran piara de puercos que pacían en el monte; y le suplicaron que les permitiera entrar en ellos; y se lo permitió.  Salieron los demonios de aquel hombre y entraron en los puercos; y la piara se arrojó al lago de lo alto del precipicio, y se ahogó.  Viendo los porqueros lo que había pasado, huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas.  Salieron, pues, a ver lo que había ocurrido y, llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonio, sentado, vestido y en su sano juicio, a los pies de Jesús; y se llenaron de temor.”

14. Lc. 9, 1
“Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades.”

15. Lc. 9, 39-42
“…y he aquí que un espíritu se apodera de él y de pronto empieza a dar gritos, le hace retorcerse echando espuma, y difícilmente se aparte de él dejándolo quebrantado.  He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, peo no han podido.  Respondió Jesús: ¡Oh generación incrédula y perversa!  ¿Hasta cuándo estaré con vosotros y habré de soportaros?  ¡Trae acá a tu hijo!  Cuando se acercaba, el demonio le arrojó por tierra y le agitó violentamente; pero Jesús increpó al espíritu inmundo, curó al niño y lo devolvió a su padre.”

16. Lc. 9, 49
“Tomando Juan la palabra, dijo: maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros.”

17. Lc. 10, 15
“y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar?  ¡Hasta el Hades te hundirás!”

18. Lc. 10, 17-20
“Regresaron los setenta y dos alegres, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.  Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.  Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os someta; alegraos  de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.”

19. Lc. 11, 4
“…y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros personamos a todo el que nos  debe, y no nos dejes caer en tentación.”

20. Lc. 11, 14-22
“Estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron.  Pero algunos de ellos dijeron: Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios.  Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.  Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae.  Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?...  porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul.  Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos?  Por eso, ellos serán vuestros jueces.  Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.  Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega una más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las
que estaba confiado y reparte sus despojos.”

21. Lc. 11, 24-26
“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vaga do por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: Me volveré a i casa, de donde salí.  Y al llegar la encuentra barrida y en orden.  Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser pero que el principio.”

22. Lc. 12, 5
“Os mostraré a quién debéis temer; temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; si, os repito: temed a ese.”

23. Lc. 13, 11-16
“…y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse.  Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.  Y le impuso las manos.  Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: Hay seis días ñeque se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.  Replicole el Señor: ¡Hipócritas!  ¿Ho desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?  Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?

24. Lc. 13, 27
“…y os volverá a decir: No sé de dónde sois.  ¡Retiraos de mí, todos los agentes de la injusticia!  Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a A”

25. Lc. 13, 32
“Y él les dijo: Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.”

26. Lc. 16, 13
“Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro.  No podéis servir a Dios y al Dinero.”

27. Lc. 16, 19-31
“Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas,  y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.  Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.  Murió también el rico y fue sepultado.

Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.  Y, gritando, dijo: Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado es esta llama.  Pero Abraham le dijo: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado.  Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros.

Replicó: Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.  Díjole Abraham: Tienen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.”

28. Lc. 22, 3
“Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce.”

29. Lc. 22, 31
“¡Simón, Simón!  Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo.”

30. Lc. 22, 53
“Estando yo todos los días en el Templo con vosotros, no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de la tinieblas.”

EVANGELIO SEGÚN
SAN JUAN

1. Jn. 1, 5
“…y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.”

2. Jn. 3, 19-20
“Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.  Pues todo el que  obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.”

3. Jn. 6, 70
“Jesús les respondió: ¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce?  Y uno de vosotros es un diablo.”

4. Jn. 7, 20
“Respondió la gente: Tienes un demonio. ¿Quién quiere matarte?”

5. Jn. 8, 12
“Jesús les habló otra vez diciendo: Yos soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.”

6. Jn. 8, 23
“Él les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba.  Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”

7. Jn. 8, 34
“Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.”

8. Jn. 8, 41
“Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.  Ellos le dijeron: Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.”

9. Jn. 8, 44
“Vosotros  sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre.  Éste era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.

10. Jn. 8, 48
“Los judíos le respondieron: ¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?”

11. Jn. 8, 49
“Respondió Jesús: Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me honráis a mí.”

12. Jn. 10, 20-21
“Muchos de ellos decían: Tiene un demonio y está loco.  ¿Por qué le escucháis?  Pero otros decían: Esas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?”

13. Jn. 12, 31
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera.”

14. Jn. 12, 35
“Jesús les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, está la luz entre vosotros.  Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a dónde va.”

15. Jn. 12, 46
“Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.”

16. Jn. 13, 2
“Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle…”

17. Jn. 13, 27
“Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás.  Jesús le dice: Lo que vas a hacer, hazlo pronto.”

18. Jn. 14, 30
“Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo.  En mí no tiene ningún poder.”
19. Jn. 15, 6
“Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden.”

20. Jn. 16, 11
“…en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.”

21. Jn. 17, 12
“Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado.  He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.”

22. Jn. 17, 15
“No te pido que los retires del mundo, sin que los guardes del Maligno.”

EL DEMONIO Y EL MAL EN LOS SANTOS EVANGELIOS
San Mateo
39
San Marcos
18
San Lucas
30
San Juan
22
TOTAL
109

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