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La Coctelera

REVELACIONES DE DIOS Y MARIA

AMAR EN LA VERDAD A LA SANTA IGLESIA, SER FIEL AL SEÑOR EN LA FE VERDADERA, CAMINAR CON MARIA REINA EN ESTOS ULTIMOS TIEMPOS.CONOCER LA DOCTRINA DE LA IGLESIA SANTA.

24 Agosto 2011

ORAR LA SANTA PASION DEL SEÑOR

ORAR LA PASION DEL SEÑOR ES UNIRSE INTIMAMENTE A SU MUERTE POR NOSOTROS. ES HACERNOS UNO CON EL Y VIVIR DE EL POR EL. ES LA DEVOCION MAS HERMOSA QUE DEBERIA TENER UN CRISTIANO. ES ESTAR CON MARIA SANTA A LOS PIES DEL SEÑOR AMANDOLO ANTE TANTA SOLEDAD, TRISTEZA, ABANDONO Y DOLOR QUE SENTIA DE PARTE DE LA HUMANIDAD.

(En este escrito están  los cuatro textos de la PASION del Señor en los Evangelios, recomiendo orar uno cada dia con la coronilla de la Misericordia y el Santo Rosario. Quien ore la PASION del Señor se dará cuenta las maravillosas bendiciones que recibirá del Señor Crucificado.

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ADORACIÓN DE LA CRUZ

¡Amoroso y Divino Jesús crucificado, que lleno de amor a los hombres te ofreciste ante el Eterno Padre por víctima expiatoria de los crímenes del mundo! Ya que me concediste la gracia de inspirarme que me ofrezca contigo en holocausto, como víctima que une sus dolores a los tuyos en desagravio de tantas culpas..., yo, criatura indigna y miserable, postrada delante de tu Cruz y con la ayuda de tu gracia, confirmo y ratifico mi promesa de querer padecer con los mismos fines que Tú en ella padeciste... Recibe todo mi ser en holocausto y haz de mi lo que quieras. Sobre los brazos de tu Cruz abro los míos para perdonar y abrazar a todos mis enemigos, cuyo bien y salvación deseo y prometo solemnemente procurar cuanto sea de mi parte, así como el alivio de sus penas e infortunios.

Y en fe de mi promesa, adoro y beso esa Cruz sacrosanta, desde la cual exclamaste momentos antes de expirar: «Padre mío, perdónalos a todos, como yo los perdono.»

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PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REVELADA A SAN MATEO

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuanto me dan si les entregoó a Jesus?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarselo.

El primer dia de la fiesta de los panes Azimos, los discipulos se acercaron a Jesus y le preguntaron: “¿Donde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” El respondio: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y diganle: ‘El Maestro dice: Mi hora estaá ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discipulos en tu casa’”. Ellos hicieron lo que Jesus les habia ordenado y prepararon la cena de Pascua.

Al atardecer, se sento a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Senor?” El respondioó: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, éese va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como estaá escrito de éel; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo
del hombre va a ser entregado! Mas le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntoó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesus le respondioó: “Tuú lo has dicho”.

Durante la cena, Jesus tomoó un pan, y pronunciada la bendicion, lo partioó y lo dio a sus discipulos, diciendo: “Tomad y comed Este es mi Cuerpo”. Luego tomoó en sus manos una copa de vino, y pronunciada la accion de gracias, la pasoó a sus discipulos, diciendo: “Bebed todos de ella, porque éesta es mi Sangre, Sangre de la nueva alianza, que seraá derramada por todos, para el perdon de los pecados. Les digo que ya no bebereé mas del fruto de la vid, hasta el dia en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre”.

Despues de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesus les dijo: “Todos ustedes se van a escandalizar de mií esta noche, porque estaá escrito: Herireé al pastor y se dispersaran las ovejas del rebano. Pero despues de que yo resucite, ireé delante de ustedes a Galilea”. Entonces Pedro le replicoó: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizareé”. Jesus le dijo: “Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me habras negado tres veces”. Pedro le replicoó: “Aunque tenga que morir contigo, no te negareé”. Y lo mismo dijeron todos los discipulos.

Entonces Jesus fue con ellos a un lugar llamado Getsemanií y dijo a los discipulos: “Quedense aquií mientras yo voy a orar mas allaá”. Se llevoó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzoó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: “Mi alma estaá llena de una tristeza mortal. Quedense aquií y velen conmigo”. Avanzoó unos pasos mas, se postro rostro en tierra y comenzoó a orar, diciendo: “Padre mio, si es posible, que pase de mií este caliz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tuú”.
Volvioó entonces a donde estaban los discipulos y los encontroó dormidos. Dijo a Pedro: “¿No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no caer en la tentacion, porque el espiritu estaá pronto, pero la carne es debil”. Y alejandose de nuevo, se puso a orar, diciendo: “Padre mio, si este caliz no puede pasar sin que yo lo beba, hagase tu voluntad”. Despues volvioó y encontroó a sus discipulos otra vez dormidos, porque tenian los ojos cargados de sueno. Los dejoó y se fue a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Despues de esto, volvioó a donde estaban los discipulos y les dijo: “Duerman ya y descansen. He aqui que llega la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantense! ¡Vamos! Ya estaá aquií el que me va a entregar”
Todavia estaba hablando Jesus, cuando llegoó Judas, uno de los Doce, seguido de una chusma numerosa con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les habia dado esta senal: “Aquel a quien yo le deé un beso, éese es. Aprehandanlo”. Al instante se acercoó a Jesus y le dijo: “¡salve Maestro!” Y lo besoó. Jesus le dijo: “Amigo, ¿a lo que has venido?” Entonces se acercaron a Jesus, le echaron mano y lo apresaron.
Uno de los que estaban con Jesus sacoó la espada, hirioó a un criado del sumo sacerdote y le cortoó una oreja. Le dijo entonces Jesus: “Vuelve la espada a su lugar, pues quien usa la espada, a espada moriraá. ¿No crees que si yo se lo pidiera a mi Padre, éel pondria ahora mismo a mi disposicion mas de doce legiones de áangeles? Pero, ¿como se cumplirian entonces las Escrituras, que dicen que asií debe suceder?” En seguida dijo Jesus a aquella chusma: “¿Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y palos? Todos los dias yo ensenaba, sentado en el templo, y no me detuvieron Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las predicciones de los profetas”. Entonces todos los discipulos lo abandonaron y huyeron.

Los que aprehendieron a Jesus lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caifas, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entroó y se sentoó con los criados para ver en queé paraba aquello.
Los sumos sacerdotes y todo el sanedrin andaban buscando un falso testimonio contra Jesus, con áanimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron: “Este dijo: ‘Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres dias’”. Entonces el sumo sacerdote se levantoó y le dijo: “¿No respondes nada a lo que éestos atestiguan en contra tuya?” Como Jesus callaba, el sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tuú eres el Mesias, el Hijo de Dios”. Jesus le respondioó: “Tuú lo has dicho. Ademas, yo les declaro que pronto veran al Hijo del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo”.
Entonces el sumo sacerdote rasgoó sus vestiduras y exclamoó: “¡Ha blasfemado! ¿Queé necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han oido la blasfemia. ¿Queé les parece?” Ellos respondieron: “Es reo de muerte”. Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas. Otros lo golpeaban, diciendo: “Adivina quien es el que te ha pegado”.

Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le acercoó y le dijo: “Tuú tambien estabas con Jesus, el galileo”. Pero éel lo negoó ante todos, diciendo: “No seé de queé me estas hablando”. Ya se iba hacia el zaguan, cuando lo vio otra criada y dijo a los que estaban ahií: “Tambien este andaba con Jesus, el nazareno”. Éel de nuevo lo negoó con juramento: “No conozco a ese hombre”. Poco despues se acercaron a Pedro los que estaban ahií y le dijeron: “No cabe duda de que tuú tambien eres de ellos, pues hasta tu modo de hablar te delata”. Entonces éel comenzoó a echar maldiciones y a jurar que no conocia a aquel hombre. Y en aquel momento cantoó el gallo. Entonces se acordoó Pedro de que Jesus habia dicho: ‘Antes de que cante el gallo, me habras negado tres veces’. Y saliendo de ahií se soltoó a llorar amargamente.

Llevaron a Jesus ante el procurador Poncio Pilato
Llegada la manana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesus para darle muerte. Despues de atarlo, lo llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo entregaron.
Entonces Judas, el que lo habia entregado, viendo que Jesus habia sido condenado a muerte, devolvioó arrepentido las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: “Pequeé, entregando la sangre de un inocente”. Ellos dijeron: “¿Y a nosotros queé nos importa? Allaá tuú”. Entonces Judas arrojoó las monedas de plata en el templo, se fue y se ahorcoó.

Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: “No es licito juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son precio de sangre”. Despues de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero, para sepultar ahií a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta el dia de hoy “Campo de sangre”. Asií se cumplioó lo que dijo el profeta Jeremias: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del alfarero, segun lo que me ordenoó el Senor.

Jesus comparecioó ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntoó: “¿Eres tuú el rey de los judios?” Jesus respondioó: “Tuú lo has dicho”. Pero nada respondioó a las acusaciones que le hacian los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?” Pero éel nada respondiaó, hasta el punto de que el procurador se quedoó muy extranado. Con ocasion de la fiesta de la Pascua, el procurador solia conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenian entonces un preso famoso, llamado Barrabas. Dijo, pues, Pilato a los ahií reunidos: “¿A quien quieren que les deje en libertad: a Barrabas o a Jesus, que se dice el Mesias?” Pilato sabia que se lo habian entregado por envidia.
Estando éel sentado en el tribunal, su mujer mandoó decirle: “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en suenos por su causa”.
Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabas y la muerte de Jesus. Asií, cuando el procurador les pregunto “¿A cual de los dos quieren que les suelte?”, ellos respondieron: “A Barrabas”. Pilato les dijo: “¿Y queé voy a hacer con Jesus, que se dice el Mesias?” Respondieron todos: “Crucificalo”. Pilato preguntoó: “Pero, ¿queé mal ha hecho?” Mas ellos seguian gritando cada vez con mas fuerza: “¡Crucificalo!” Entonces Pilato, viendo que nada conseguia y que crecia el tumulto, pidioó agua y se lavoó las manos ante el pueblo, diciendo: “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allaá ustedes”. Todo el pueblo respondioó: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato puso en libertad a Barrabas. En cambio a Jesus lo hizo azotar y lo entregoó para que lo crucificaran.

Los soldados del procurador llevaron a Jesus al pretorio y reunieron alrededor de éel a todo el batallon. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de purpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una cana en su mano derecha, y arrodillandose ante éel, se burlaban diciendo: “¡Viva el rey de los judios!”; y le escupian. Luego, quitandole la cana, lo golpeaban con ella en la cabeza. Despues de que se burlaron de éel, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simon, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Golgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesus vino mezclado con hiel; éel lo proboó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahií para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Este es Jesus, el rey de los judios’. Juntamente con éel, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Los que pasaban por ahi lo insultaban moviendo la cabeza y gritandole: “Tuú, que destruyes el templo y en tres dias lo reedificas, salvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. Tambien se burlaban de éel los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: “Ha salvado a otros y no puede salvarse a si mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en éel. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues éel ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’”. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.

Desde el mediodia hasta las tres de la tarde, se oscurecioó toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesus exclamoó con fuerte voz: “Elií, Elií, ¿ lemaá sabactanií?”, que quiere decir: “Dios mio, Dios mio, ¿por queé me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oirlo, decian: “Estaá llamando a Elias”.
Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapo en vinagre y sujetandola a una cana, le ofrecioó de beber. Pero los otros le dijeron: “Dejalo. Vamos a ver si viene Elias a salvarlo”. Entonces Jesus, dando de nuevo un fuerte grito, expiro.

PALABRA DEL SEÑOR
                    GLORIA A TI SEÑOR JESUS

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Señor Jesús, que me conozca a mi 
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. Amén.

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PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REVELADA A SAN MARCOS

Y DOS dias despues era la Pascua y los dias de los panes sin levadura: y procuraban los principes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian por engano, y le matarlan.
Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.
Y estando éel en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado aá la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de unguento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.
Y hubo algunos que se enojaron dentro de sií, y dijeron: ¿Para queé se ha hecho este desperdicio de unguento?
Porque podia esto ser vendido por mas de trescientos denarios, y darse aá los pobres. Y murmuraban contra ella.
Mas Jesus dijo: Dejadla; ¿por queé la fatigais? Buena obra me ha hecho;
Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.
Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.
Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele.
Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.
Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la pascua?
Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle;
Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.
Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les había dicho; y aderezaron la pascua.
Y llegada la tarde, fué con los doce.
Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.
Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?
Y él respondiendo les dijo: Es uno de los doce que moja conmigo en el plato.
A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido.
Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cundo lo beberé nuevo en el reino de Dios.
Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.
Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas.
Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.
Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.
Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.
Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oro que si fuese posible, pasase de él aquella hora,
Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles: traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.
Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?
Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.
Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.
Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.
Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.
Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.
Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.
Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.
Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.
Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á tomarme?
Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.
Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.
Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron:
Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.
Y trajeron á Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos y los escribas.
Empero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego.
Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban.
Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.
Entonces levantandose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:
Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro echo sin mano.
Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.
Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti?
Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?
Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y á darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas.
Y estando Pedro abajo en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;
Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas.
Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.
Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante.
Y él comenzó á maldecir y á jurar: No conozco á este hombre de quien habláis.
Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.

Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.
Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho.
Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás.
Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?
Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.
Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber al Pretorio; y convocan toda la cohorte.
Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.
Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.
Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.
Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.
Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.
Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,
Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.
Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.
El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Díos mío, ¿por qué me has desamparado?
Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.
Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.
Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.
Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.

PALABRA DEL SEÑOR
                    GLORIA A TI SEÑOR JESUS
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JESÚS ES DULZURA Y AMOR

¡Oh Salvador mío, fuente inagotable de dulzura y de bondad! No piense yo más que en Vos. Cuando al mismo tiempo que a Vos se ama cualquiera otra cosa, ya no se os ama, ¡oh Dios mío!, con verdadero amor. ¡ Oh amor lleno de dulzura, dulzura llena de amor, amor exento de penas y seguido de infinidad de placeres; amor tan puro y tan sincero que subsiste en todos los siglos; amor cuyo ardor no hay cosa que pueda apagar ni entibiar! ¡ Jesús, mi adorable Salvador, cuyas bondades, cuyas dulzuras son incomparables, caridad tan perfecta como que sois nada menos que mi Dios! Véame yo abrasado en vuestras divinas llamas, de suerte que no sienta ya más que aquellos torrentes de dulzuras, de placeres, de delicias y de alegría, pero de una alegría enteramente justa, enteramente casta, pura, santa y seguida de aquella perfecta paz que solamente en Vos se encuentra. Sea yo abrasado en las llamas de aquel amor, ¡oh Dios mío!, con todo el afecto de mi corazón y de mi alma. No quiero, bien mío, no quiero en lo sucesivo más amor que el vuestro. Amén.

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PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REVELADA A SAN LUCAS

Llegada la hora se sento Jesus con sus discipulos y les dijo:

+ He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volvere a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.

Y tomando una copa, pronuncio la accion gracias y dijo:

+ Tomad esto, repartidlo entre vosotros, porque os digo que no bebereé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.

Y tomando pan, dio gracias, lo partioó y lo dio diciendo:

+ Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoriamíoa.

Despues de cenar hizo lo mismo con la copa diciendo:

+ Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre que se derrama por vosotros.

Pero mirad: la mano del que me entrega estaá con la mia en la mesa. Porque el Hijo del Hombre se va, segun lo establecido; pero ¡ay de aquel que lo entrega!

Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quien de ellos podia ser el que iba a hacer eso. Los discipulos se pusieron a disputar sobre quien de ellos debia de ser tenido como el primero. Jesus les dijo:

+ Los reyes de las naciones las dominan y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagais asi, sino que el primero entre vosotros portese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve. Porque, ¿quien es mas, el que esta en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que estaá en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Vosotros sois los que habeis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el Reino como me lo transmitioó mi Padre a mií: comereis y bebereis a mi mesa en mi Reino, y os sentareis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.

+ Simon, Simon, mira que Satanas os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que tu fe no se apague. Y tuú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.

El le contestoó:

Senor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la carcel y a la muerte.

Jessu le replico:

+ Te digo, Pedro, que no cantar- hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.

Y dijo a todos:

+ Cuando os envie sin bolsa y sin alforja, ni sandalias, ¿os falto algo?

Contestaron:
Nada.

Les dijo

+ Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y se compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en lo que está escrito: “fue contado con los malhechores. Lo que se refiere a mi toca a su fin.

Ellos dijeron:

Senor aquií hay dos espadas.

El les contestó:

+ Basta.

Y salio Jesus, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron sus discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

+ Orad, para no caer en la tentacion.

El se aparto de ellos, alejandose como a un tiro de piedra y arrodillado, oraba diciendo:

+ Padre, si quieres, aparta de mi ese caliz. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Y se le aparecio un áangel del cielo que lo animaba. En medio de su angustia oraba con mas insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como gotas de sangre, Y, levantandose de la oracion, fue hasta sus discipulos, los encontroó dormidos por la pena, y les dijo:

+ ¿Por queé dormis? Levantaos y orad, para no caer en la tentacion.

Todavoa estaba hablando, cuando aparece la gente: y los guiaba el llamado Judas, uno de los doce. Y se acercaó a besar a Jesus, Jesus le dijo:

+ Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

Al darse cuenta los que estaban con éel de lo que iba a pasar, dijeron:

Senor, ¿herimos con la espada?

Y uno de ellos hirioó al criado del Sumo Sacerdote, y le cortoó la oreja derecha. Jesus intervino diciendo:

+ Dejadlo, basta.

Y, tocandole la oreja, lo curo. Jesus dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habian venido contra éel:

+ ¿Habeis salido con espadas y palos como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros y no me echasteis mano. Pero éesta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.

Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguia desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentoó entre ellos. Al verlo una criada junto a la lumbre se le quedoó mirando y les dijo:

Tambien éeste estaba con éel.

Pero élo nego diciendo:

No lo conozco, mujer.

Poco despues lo vio otro y les dijo:

Tu tambien eres uno de ellos.

Pedro replicoó:

Hombre, no lo soy.

Pasada cosa de una hora, otro insistia:

Sin duda, tambien éeste estaba con éel, porque es galileo.

Pedro contestoó:

Hombre, no seé de queé hablas.

Y estaba todavia hablando cuando cantoó un gallo. El Senor, volviendose le echoó una mirada a Pedro, y Pedro se acordoó de la palabra que el Senor le habia dicho: “Antes de que cante hoy el gallo, me negaras tres veces”. Y, saliendo afuera, lloroó amargamente.

Y los hombres que sujetaban a Jesus se burlaban de éel dandole golpes. Y, tapandole la cara, le preguntaban:

Haz de profeta: ¿quien te ha pegado?

Y proferian contra éel otros muchos insultos.

Cuando se hizo de dia, se reunioó el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciendole comparecer ante su Sanedrin, le dijeron:

Si tuú eres el Mesias, dinoslo.

Éel les contestoó:

+ Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto no me vais a responder. Desde ahora el Hijo del Hombre estaraá sentado a la derecha de Dios Todopoderoso.

Dijeron todos:

Entonces, ¿tuú eres el Hijo de Dios?

El les contestoó:

+ Vosotros lo decis, yo lo soy.

Ellos dijeron:

¿Queé necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oido de su boca.

Se levanta toda la asamblea y llevaron a Jesus a presencia de Pilatos.

Y se pusieron a acusarlo diciendo:

Hemos comprobado que éeste anda amotinando a nuestra nacion, y oponiendose a que se paguen tributos al Cesar, y diciendo que éel es el Mesias Rey.

Pilatos preguntoó a Jesus:

¿Eres tuú el rey de los judios?

El le contestoó:

+ Tuú lo dices.

Pilatos dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

No encuentro ninguna culpa en este hombre.

Ellos insistian con mas fuerza diciendo:

Solivianta al pueblo ensenando por toda Judea, desde Galilea hasta aqui.

Pilatos, al oirlo, pregunto si era galileo; y al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalen por aquellos dias.

Herodes, al ver a Jesus, se puso muy contento; pues hacia bastante tiempo que queria verlo, porque oia hablar de éel y esperaba verlo hacer un milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero éel no le contestoó ni palabra. Estaban allií los sumos sacerdotes y los escribas acusandolo con ahinco. Herodes, con su escolta, lo tratoó con desprecio y se burloó de éel; y, poniendole una vestidura blanca, se lo remitioó a Pilatos. Aquel mismo dia se hicieron amigos Herodes y Pilatos, porque antes se llevaban muy mal.

Pilatos, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:

Me habeis traido a este hombre, alegando que alborotaba al pueblo; y resulta que yo le he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputais; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Asií que le dareé un escarmiento y lo soltareé.

Por la fiesta tenia que soltarles a uno. Ellos vociferaban en masa diciendo:

¡Fuera éese! Sueltanos a Barrabas.

éeste lo habian metido en la carcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio). Pilatos volvioó a dirigirles la palabra con intencion de soltar a Jesus. Pero ellos seguian gritando:

¡Crucificale, crucificale!

Éel les dijo por tercera vez:

Pues ¿que mal ha hecho éeste? No he encontrado en éel ningun delito que merezca la muerte. Asií es que le dareé un escarmiento y lo soltareé.

Ellos se le echaban encima pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterio. Pilatos decidioó que se cumpliera su peticion: soltoó al que le pedian (al que habia metido en la carcel por revuelta y homicidio), y a Jesus se lo entregoó a su arbitrio.

Mientras lo conducia, echaron manos de un cierto Simon de Cirene, que volvia del campo y le cargaron la cruz para que la llevara detras de Jesus. Lo seguia un gran gentio del pueblo y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por éel. Jesus se volvioó hacia ellas y les dijo:

+ Hijas de Jerusalen, no lloreis por mií, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el dia en que diran: “Dichosas las esteriles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezaran a decirles a los montes: “desplomaos sobre nosotros” y a las colinas: “sepultadnos”; porque si asií tratan al leno verde, ¿queé pasaraá con el seco?

Conducian tambien a otros dos malhechores para ajusticiarlos con éel.

Y cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, lo crucificaron allií, a éel y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesus decia:

+ Padre, perdonalos porque no saben lo que hacen.

Y se repartieron sus ropas echandolas a suerte.

El pueblo estaba mirando, las autoridades le hacian muecas diciendo:

A otros ha salvado, que se salve a sií mismo; si éel es el Mesias de Dios, el Elegido.

Se burlaban tambien de éel los soldados, ofreciendole vinagre y diciendo:

Si eres tuú el rey de los judios, salvate a ti mismo.

Habia encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

Era ya eso de mediodia y vinieron las tinieblas sobre toda la region, hasta la media tarde, porque se oscurecioó el sol. El velo del templo se rasgoó por medio. Y Jesus, clamando con voz potente, dijo:

+ Padre, a tus manos encomiendo tu espiritu.

Y dicho esto, expiro

PALABRA DEL SEÑOR
                    GLORIA A TI SEÑOR JESUS

=======================================

Dulcísimo Jesús, Hijo de Dios vivo, Dios y Hombre verdadero, Redentor de mi alma: por el amor con que sufriste ser vendido de Judas, preso y atado por mi salvación: ¡Ten misericordia de mí!

Benignísimo Jesús mío: por el amor con que padeciste por mi alma tantos desprecios, irrisiones, negaciones y tormentos en la casa de Caifás: ¡Ten misericordia de mi!

Pacientísimo Jesús mío: por el amor con que por mi padeciste tantos falsos testimonios, afrentas injurias y acusaciones falsas en la casa de Pilatos: ¡Ten misericordia de mí!

Mansísimo Jesús de mi alma: por los desprecios, escarnios y burlas de la casa de Herodes; por los azotes, corona de espinas y mofas sangrientas y condenación a muerte de la casa de Pilatos: ¡Ten misericordia de mí!

Piadosísimo Jesús de mi alma: por todo lo que por mí padeciste en tu adorable Pasión, desde la casa de Pilatos hasta el monte Calvario, donde toleraste por mi amor el ser crucificado para que yo me salvase: ¡Ten misericordia de mí, ten misericordia de mí, ten misericordia de mí! Amén.

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PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REVELADA A SAN JUAN

Apresaron a Jesús y lo ataron.
En aquel tiempo, Jesus fue con sus discipulos al otro lado del torrente Cedron, donde habia un huerto, y entraron alla el y sus discipulos. Judas, el traidor, conocia tambien el sitio, porque Jesus se reunia a menudo allií con sus discipulos.
Entonces Judas tomó un batallon de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas.
Jesus, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantoó y les dijo: “¿A quien buscan?”. Le contestaron: “A Jesus, el nazareno”. Les dijo Jesus: “Yo soy”. Estaba tambien con ellos Judas, el traidor. Al decirles ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesus les volvioó a preguntar: “¿A quien buscan?”. Ellos dijeron: “A Jesus, el nazareno”. Jesus contestoó: “Les he dicho que soy Yo. Si me buscan a mií, dejen que éestos se vayan”. Asií se cumplioó lo que Jesus habia dicho: ‘No he perdido a ninguno de los que me diste’.
Entonces Simon Pedro, que llevaba una espada, la sacoó e hirioó a un criado del sumo sacerdote y le cortoó la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesus a Pedro: “Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el caliz que me ha dado mi Padre?”.

El batallon, su comandante y los criados de los judios apresaron a Jesus, lo ataron y lo llevaron primero ante Anas, porque era suegro de Caifas, sumo sacerdote aquel ano. Caifas era el que habia dado a los judios este consejo: ‘Conviene que muera un solo hombre por el pueblo’.
Simon Pedro y otro discipulo iban siguiendo a Jesus. Este discipulo era conocido del sumo sacerdote y entroó con Jesus en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salioó el otro discipulo, el conocido del sumo sacerdote, habloó con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: “¿No eres tuú tambien uno de los discípulos de ese hombre?”. Éle dijo: “No lo soy”. Los criados y los guardias habian encendido un brasero, porque hacia frio, y se calentaban. Tambien Pedro estaba con ellos de pie,calentandose.
El sumo sacerdote interrogoó a Jesus acerca de sus discipulos y de su doctrina. Jesus le contestoó: “Yo he hablado abiertamente al mundo y he ensenado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reunen todos los judios, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por queé me interrogas a mií? Interroga a los que me han oido, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho”.
Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesus, diciendole: “¿Asií contestas al sumo sacerdote?”. Jesus le respondioó: “Si he faltado al hablar, demuestra en queé he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por queé me pegas?”. Entonces Anas lo envioó atado a Caifas, el sumo sacerdoe.

Simon Pedro estaba de pie, calentandose, y le dijeron: “¿No eres tuú tambien uno de sus discipulos?”. Éel lo negoó diciendo: “No lo soy”. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le habia cortado la oreja, le dijo: “¿Queé no te vi yo con Éel en el huerto?”. Pedro volvioó a negarlo y enseguida cantoó un gallo.
Llevaron a Jesus de casa de Caifas al pretorio. Era muy de manana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder asií comer la cena de Pascua.
Salioó entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: “¿De queé acusan a este hombre?”. Le contestaron: “Si éeste no fuera un malhechor, no te lo hubieramos traido”. Pilato les dijo: “Pues llevenselo y juzguenlo segun su ley”. Los judios le respondieron: “No estamos autorizados a dar muerte a nadie”. Asií se cumplioó lo que habia dicho Jesus, indicando de queé muerte iba a morir.
Entraó otra vez Pilato en el pretorio, llamaó a Jesus y le dijo: “¿Eres Tuú el rey de los judios?”. Jesus le contestoó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?”. Pilato le respondioó: “¿Acaso soy yo judio? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mi. ¿Queé es lo que has hecho?”. Jesus le contesto: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrian luchado para que no cayera Yo en manos de los judios. Pero mi Reino no es de aquií”. Pilato le dijo: “¿Con que Tuú eres rey?”. Jesus le contestoó: “Tuú lo has dicho. Soy rey. Yo nacií y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Pilato le dijo: “¿Y queé es la verdad?”.
Dicho esto, salioó otra vez a donde estaban los judios y les dijo: “No encuentro en Éel ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de los judios?”. Pero todos ellos gritaron: “¡No, aéese no! ¡A Barrabas!” (El tal Barrabas era un bandido).

Entonces Pilato toma a Jesus y lo mandaó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color purpura, y acercandose a Éel, le decian: “¡Viva el rey de los judios!”, y le daban de bofetadas.
Pilato salioó otra vez y les dijo: “Aquií lo traigo para que sepan que no encuentro en Éel ninguna culpa”. Salioó, pues, Jesus, llevando la corona de espinas y el manto color purpura. Pilato les dijo: “Aquií estaá el hombre”. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores gritaron: “¡Crucificalo, crucificalo!”. Pilato les dijo: “Llevenselo ustedes y crucifiquenlo, porque yo no encuentro culpa en Éel”. Los judios le contestaron: “Nosotros tenemos una ley y segun esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios”.
Cuando Pilato oyoó estas palabras, se asustoó aun mas, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesus: “¿De donde eres Tuú?”. Pero Jesus no le respondioó. Pilato le dijo entonces: “¿A mi no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?”. Jesus le contestoó: “No tendrias ninguna autoridad sobre mií, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor”.

Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judios gritaban: “¡Si sueltas a éese, no eres amigo del Cesar!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del Cesar”. Al oir estas palabras, Pilato sacoó a Jesus y lo sentoó en el tribunal, en el sitio que llaman “el Enlosado” (en hebreo Gabbata). Era el dia de la preparacion de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judios: “Aqui tienen a su rey”. Ellos gritaron: “¡Fuera, fuera! ¡Crucificalo!”. Pilato les dijo: “¿A su rey voy a crucificar?”. Contestaron los sumos sacerdotes: “No tenemos mas rey que el Cesar”. Entonces se lo entregoó para que lo crucificaran.

Tomaron a Jesus y Él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado “la Calavera” (que en hebreo se dice Golgota), donde lo crucificaron, y con Éel a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesus. Pilato mandoó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en éel estaba escrito: ‘Jesus el nazareno, el rey de los judios’. Leyeron el letrero muchos judios, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesus y estaba escrito en hebreo, latin y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judios le dijeron a Pilato: “No escribas: ‘El rey de los judios’, sino: ‘Este ha dicho: Soy rey de los judios’”. Pilato les contestoó: “Lo escrito, escrito estaá”.

Cuando crucificaron a Jesus, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la tunica. Era una tunica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: “No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quien le toca”. Asií se cumplioó lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi tunica. Y eso hicieron los soldados.

Junto a la cruz de Jesus estaban su madre, la hermana de su madre, Maria la de Cleofas, y Maria Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discipulo que tanto queria, Jesus dijo a su madre: “Mujer, ahií tienes aá tu hijo”. Luego dijo al discipulo: “Ahiítienes a tu madre”. Y desde entonces el discipulo la recibio en su casa.

Despues de esto, sabiendo Jesus que todo habia llegado a su termino, para que se cumpliera la Escritura dijo: “Tengo sed”. Habla allií un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una cana de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesus proboó el vinagre y dijo: “Todo estaá cumplido”, e inclinando la cabeza, entregoó el espiritu.

PALABRA DEL SEÑOR
                    GLORIA A TI SEÑOR JESUS

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ORACIÓN AL SILENCIO DE CRISTO EN SU PASIÓN

Hay, Señor, en tu adorable Pasión, una palabra que sin vibrar en mis oídos, llega a lo más profundo de mis entrañas, que me conmueve, admira y enternece y habla como ninguna... No es la palabra de los discípulos que te niegan, ni la de los jueces que te escarnecen, ni la de los sayones que te insultan, ni la de la plebe que te blasfema, ni siquiera la de las piadosas mujeres que te compadecen...

Es la palabra que tu no has pronunciado, la de tu silencio, severo, grave, solemne, no interrumpido ni para quejarte, disculparte, justificarte, ni menos para recriminar, volver por tu honra y la de los tuyos, vindicar tu vida, hundir en los abismos de la nada a tus acusadores...

¡Silencio largo, adorable, misterios de la Pasión de Cristo! ¡Cuánto confundes mi afán de justificarme, disculparme, razonar, volver por los fueros de mi orgullo, egoísmo y amor propio! ¿Cuándo, Señor, cuándo aprenderé tu silencio, y cuándo sabré que Tú, y sólo Tú eres el que justificas y condenas y que el juicio y estima de los hombres nada valen si Tú no los sancionas?

¿Cuándo, Jesús mío, aprenderé a callar, a hablar poco con los hombres y a hablar mucho contigo?

¿Cuándo imitare tu silencio, humilde, paciente, adorable? Jesús autem tacebat.

¡Oh Jesús callado, dame la santa virtud de tu silencio!

Tags: pasion, senor

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